1
Nov
2015
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No jodas con los reptilianos

Cigarro, pava y juana,

con presión en el bolsillo,

objetos que surgen de la nada

y se convierten en pitillo.

Hostia puta, soy un mago,

que convierte la nada en humo,

otra ameba en esta selva,

que vive en inframundo.

 

Hola Humano,

no soy de este mundo.

Por el día, por la noche,

seres reptilianos.

 

Me suministran coordenadas,

que apuntan al cuaderno,

con el subidón de duendes y hadas

que retornan del averno.

 

No, humanos, no.

No soy de este mundo,

la cordura y la carencia,

la virtud del pensamiento…

El motor y la cadencia,

el calor en mi cerebro.

 

Único.

Místico.

Físico.

Ando, no.

Humanos,

yo soy reptiliano.

 

Un ser de otro planeta,

con propiedades energéticas,

escondidas entre el cuarzo

y entre drogas sintéticas.

 

Hola Humano,

estás hablando con reptilianos.

 

Hola Humano,

estás hablando con reptilianos.

 

Confundo la sombra y el vapor,

el aliento y el sopor,

la fortuna y el dolor,

la grieta en las esquinas

que alberga al ruiseñor.

 

¿Y los camellos?

 

Pues cigarro, pava y juana.

Suben de nivel.

La aguja en la carnada,

la papela en la camada,

la familia llorando

a los hijos del drama.

 

Oh, seres reptilianos que superen la abducción,

azarosos y dichosos,

brillará en sus ojos

la suerte de quien surge

entre expertos de dicción.

 

HE DICHO

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