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Privadas

Tengo el cianuro listo.

Agónico, efectivo.

Tiempo máximo: dos minutos.

Hace tres meses que me muero por dentro. La pastillita mágica de mi doctor ha dejado de funcionar y mi cerebro se paraliza poco a poco: me solidifico como los cúmulos de arena rebelde que bajan con el río, y a uno de los lados se transforman en roca. Ahora soy el testigo de la vida soluble desde el lecho, donde los vástagos de piedra, mis antiguos hermanos y átomos de arena, vienen a horadar mi interior. A cada nudo que crece la corriente, mis agujeros se multiplican.

Soledad: Para Junio te pido la arena nueva bajo mis pies y escuchar junto a ti, a lo lejos, las olas contra el dique.

¿Es mucho pedir, Soledad?