22
Dic
2015
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Capítulo IX

Me mantengo en vilo

hilando la aguja,

que en la vigilia libra,

una caza de brujas.

 

Hoy, en la orquesta

dios toca el saxo,

un solo envidiable

que compuso el diablo…

 

…para un violín.

 

Vengo de un sitio,

donde la flor perece.

Vengo de un sitio

donde las píldoras mecen.

Vengo de un sitio,

donde las ortigas crecen,

bajo cama y armarios.

 

Escondo el alma bajo el cojín, manchada,

pero mis pupilas… son fuego,

sobre la mejilla salada.

 

Toda sangre y rubor desprenden:

he cedido, he cerrado,

han cerrado,

ya mis manos,

han cedido, ya mis manos,

a los puños y al tirano.

 

Es el capítulo IX…

 

Con un misterioso y triste caminar me viste,

temblabas, por el frío repentino que sentiste,

intuiste, el desastre,

del que te libraste:

te lo explico media hora más tarde…

 

…en el cuaderno,

sentado en un banco espero a que el mal se imponga.

Día de puertas abiertas,

avanzan las colas.

 

Hay una avalancha en el palacio de las cortes:

fracturas y cortes provocan muertes,

pancartas con sangre y niños aplastados por el caos,

pulmones escachados dicen ciao.

 

En los alrededores esperan los padres,

pero a ellos les espera una montaña de fiambres.

Llega la noticia, y con ella los ataques de nervios,

y el «no puede ser, no puede ser, por dios».

 

A pocos metros de alli, en un despacho,

el dueño de un periódico se frota las manos,

con la sonrisa del millón,

un funeral en portada es un gran filón,

mejor que un bombardeo.

 

2015: un atentado en París,

el mismo dia se incendia una discoteca en Tel-Aviv,

aquí hay cien kilos de dinamita en una alcantarilla bajo el suelo,

el coche sube alto, pero no llega al cielo.

 

Penitentes vomitando,

grito por cada lágrima

y me voy de alli zumbando.

Tengo cerradas las puertas del arrepentimiento,

porque mi visión del mundo es hardcore.

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