Day

mayo 14, 2015

Afuera el calor es abrasivo y la hierba hace clarear la sombra sobre un libro abierto —Nada, de Carmen Laforet—. Bajo el lomo, se cobija la punta de un cigarro aletargado, a punto de prender la huella de un labio bermellón.

Me alegra ver como las espigas más bravas, con florecitas urticantes y amarillentas, se asoman entre sus páginas más dóciles. Me fascina la presencia de las amapolas, desoyendo las alertas estivales y rompen su semilla contra el cielo, lo más alto posible.

Catorce de mayo no apaga sus perspectivas de furia y un incendio asola una sierra por televisión; en la ciudad —Valencia, una perra podenca, delgada y paridera—, solo hay piedra y asfalto. Y todo es muy raro, muy raro.