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abril 2015

No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.”

JULIO CORTÁZAR

Hace tres meses que me muero por dentro. La pastillita mágica de mi doctor ha dejado de funcionar y mi cerebro se paraliza poco a poco: me solidifico como los cúmulos de arena rebelde que bajan con el río, y a uno de los lados se transforman en roca. Ahora soy el testigo de la vida soluble desde el lecho, donde los vástagos de piedra, mis antiguos hermanos y átomos de arena, vienen a horadar mi interior. A cada nudo que crece la corriente, mis agujeros se multiplican.

Soledad: Para Junio te pido la arena nueva bajo mis pies y escuchar junto a ti, a lo lejos, las olas contra el dique.

¿Es mucho pedir, Soledad?

Ocurre que yo pertenezco a esa clase de autores que al empezar a escribir un libro no tiene otro propósito que librarse de él.”

VLADIMIR NABOKOV

24
Abr
2015
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Odio asfalto

Odio el polvo aparcado sobre los coches transeúntes.

Odio las colillas rotas y amarillas, y el sebo vomitado por los palomos manirrotos; me dan asco verlos tragar las migas desechadas del mesero.

Odio mi ciudad una tarde y la siguiente. Odio mi ciudad por las mañanas, cuando los lanceros pinchan el césped y flota la última mariposa muerta sobre el estanque. En la plaza, se acumulan los guiñapos de nitrato sobre el mármol, manchan las estatuas de algún muerto, y los mausoleos se echan a perder, dicen; los retretes de los bares, a punto de cerrar, desagüan los pozales en los sumideros embozados: todo pubis moreno y piel descamada.…

24
Abr
2015
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Por la veintena de Abril

No está bien. Él me dice que sí, que le deje en paz, pero yo sé que no está bien. Lo sé porque hoy ha vuelto con los pulgares escondidos bajo las mangas. Al peinarle el pelo revuelto bajo el cuello ha descargado un brusco espasmo contra mi mano. No me sonrió. Se ha ido sin cenar a la cama. Al rato, he escuchado un temblor que venía de arriba. La hueca respuesta de mi marido echado sobre el sofá, los gritos breves, me dirigieron al trozo de techo bajo su cuarto.…

20
Abr
2015
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El lunes negro de Gastón Gaudio

Pase lo que pase, no toquen a mi niña. Poco me importa su madre, a ella manténganla al margen. Que si cuidan de mi pequeña, si preservan su inocencia, aseguro que mi colaboración será infinita y prometo un juicio fácil. No se separa de su cerdita de peluche. Está en un pequeño baúl de mimbre, con el cuello a punto de partirse y un solo ojo, bajo una manta rosa. ¡Cuiden a mi pequeña Mina! Cójanla en brazos, por favor, es una llorona que no aguanta mucho de pie.…

Quiero escribir libros y que en el lomo lleven el código de clásicos no muertos, de no venta en las tiendas, que vivan de la estrechez en la biblioteca, de la caridad del librero. Sólo quizá una torva de agua arrecie contra los altos muros, la humedad pique las cubiertas y por unas páginas secas, una niña secretamente bajo el pupitre, moje sus muslos en mi primera lectura.

Como ustedes habrán tenido ya ocasión de observar anteriormente, la forma más cómoda de considerar las cosas, o sea mi ángulo de comparación, hallábalo yo desde debajo de la mesa.”

GÜNTER GRASS (1927-2015)

13
Abr
2015
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Stepha, o Phanie, o lo que sea

Pasó un cuarto de hora antes de que ninguno de ellos hablase.

Ve tú primero dijo el mayor.

Nikola se detuvo después de un paso vacilante, encajó con su pícaro partenaire las manos fervorosas, entregadas en un sudor frío. Su sonrisa temblona nacida del vientre de unas comisuras inquietas—, no se correspondía con la serenidad refleja en el rostro de Antoine. Él era su hermano de fatigas, capacitado e infalible en los ritos iniciáticos de la edad adulta: llamaba los «dulces dieciséis» —en su boca sonaba un gangoso acento francés—, al primer gran acontecimiento que culminaría en un sentido apadrinamiento. Como si le entregara las llaves de una ciudad opaca, febril por dentro en la 41 del East Village, le metió a Niko varios billetes de diez en el bolsillo. Con un empujón final, comendó a su pupilo la poderosa empresa de perder la virginidad.…